El saber agradecer va más allá poder dar las gracias

¿Quién es una persona agradecida? ¿La persona que da las gracias cuando le ayudan o cuando recibe regalos? ¿O el ser amable que gratifica sus triunfos y su buena fortuna?

La gratitud es un sentimiento personal que se puede compartir, pero nunca se le puede imponer. Una persona agradecida tiene el privilegio de sentir la conexión con el mundo y con las personas que le rodean, por lo que difícilmente se siente ajena a la vida que tiene.

La gratitud es un imán que atrae a la gente a gravitar alrededor, porque irradia energía alegre-positiva y hace que su presencia sea placentera. La gente percibe a las personas agradecidas como gentes cálidas, honestas y auténticas. La gratitud distingue con claridad la verdad de las ilusiones o los caprichos, entiende que lo que es, es y no le pide cambios, ni ajustes.

La codicia, el enojo, la vergüenza y la culpa o sentirse víctima sabotea toda posibilidad para sentir gratitud y por lo tanto, impide el poder vivir en paz y armonía. Igualmente, la ingratitud destaca las carencias llenando del disgusto al alma, perpetua la competencia y hace que la envidia corroe los sentimientos, Así es dificultoso llegar a sentir gratitud.

gratitud

Es difícil encontrar motivos para estar agradecidos cuando se vive en una sociedad materialista y competitiva con un ritmo de vida lleno de compromisos, obligaciones y de deudas; Más aún, cuando los medios y las redes sociales crean continuamente la sensación de que no se tiene lo que se cree que se necesita y además las imposiciones sociales hacen imposible disfrutar lo que si se tiene.

La gratitud está fincada en la actitud positiva y el trabajo personal que enfoca la atención en valores y no en objetos. En el tener conversaciones con un propósito productivo, en los detalles sencillos y no en las expectativas o las imposiciones sociales. Ser agradecido es un arte que se debe de cultivar todos los días.

El árbol que ha perdido todas hojas en el inverno sabe que el frío y la nieve no son condiciones favorables para sus flores, frutas y su abundante follaje, aun cuando no tiene nada, sabe que su carencia es la mejor manera para sobrevivir los tiempos difíciles. Su gratitud es la esencia que lo fortalece en los tiempos difíciles y es la misma fuerza que lo hace florecer en otras estaciones.

Recuerda que la gratitud no puede coexistir con la arrogancia, el resentimiento y el egoísmo.

Artículo de Becky Krinsky, tomado de Diario Judío

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